13 de febrero de 2010

JUAN MADRID: CUENTAS PENDIENTES

Después del éxito obtenido con Días contados (1993), adaptada al cine por Imanol Uribe, Juan Madrid volvió a la novela negra y a su personaje estrella Toni Romano con Cuentas pendientes (1995), que se abre con una significativa dedicatoria "por la caída del Régimen" a Manolo V., sin duda Manuel Vázquez Montalbán, otro grande de la narrativa policial española.
Tras el optimista brindis por los nuevos tiempos democráticos, la novela se caracteriza por un desengaño más que amargo. En el habitual escenario lumpen del Madrid más tabernario Toni Romano ha tocado fondo: sin un duro en el bolsillo, condenado al paro por su inconformismo habitual, debe cuatro meses de alquiler, no tiene ni para pagar la factura de la luz, ha echado tripa, se acuesta con enanas y le tratan "como un trapo de fregar suelos". Mientras tanto, sus antiguos compañeros policías recogen las migas de los pelotazos urbanísticos y de la corrupción que pobló de chalés adosados el horizonte urbano. En ese panorama Toni Romano tiene algunas cuentas pendientes que cobrar, aunque sus sueños rotos son más difíciles de reparar.
En su coctelera, Juan Madrid mezcla la receta chandleriana: la imprescindible denuncia social (con referencia incluida a un corrupto y célebre Director de la Guardia Civil), un par de escenas de sexo olímpico y acrobático y, cómo no, mucho, mucho alcohol barato. Por último, el toque personal: una buena dosis de esperpento. Sólo se echa de menos a Toni Romano borracho, tambaleándose, frente a los espejos del Callejón del gato.

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